Cuando el mar se convierte en una tumba: la actual crisis migratoria en el Mediterráneo.

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Constantemente insistimos en las posibilidades que ofrece el mar como elemento de comunicación y enlace entre culturas. Sin embargo, la situación actual del Mediterráneo nos muestra su lado más cruel, precisamente haciéndoselo pagar a quienes, de forma optimista, lo ven como un puente hacia una vida mejor. En los últimos meses se afronta una situación especialmente complicada y trágica, pues a los calificados como migrantes económicos se añade un número cada vez mayor de refugiados, al menos de lo que oficialmente se reconoce como tales.

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Mapa esquemático de las rutas migratorias del Mediterráneo con las cifras de llegadas (triángulos) y muertes (círculos) de cada una, a fecha de 1 de septiembre de 2015. Organización Internacional para las Migraciones (https://www.iom.int/es).

Por ello, antes de continuar, resulta bastante oportuno revisar lo que se entiende oficialmente, al menos por parte de la Organización Internacional para las Migraciones, por migrante económico y por refugiado, ya que no siempre se manejan con el mismo significado y los mismos criterios de análisis.

  • Migrante económico – Persona que habiendo dejado su lugar de residencia o domicilio habitual busca mejorar su nivel de vida, en un país distinto al de origen. Este término se distingue del de “refugiado” que huye por persecución o del refugiado de facto que huye por violencia generalizada o violación masiva de los derechos humanos. También se usa para hacer referencia a personas que intentan ingresar en un país sin permiso legal y/o utilizando procedimientos de asilo de mala fe. Asimismo, se aplica a las personas que se establecen fuera de su país de origen por la duración de un trabajo de temporada (cosechas agrícolas), llamados “trabajadores de temporada” o temporeros.
  • Refugiado (reconocido) – Persona que con “fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país”. (Art. 1 (A) (2), de la Convención sobre el Estatuto de Refugiado de 1951, modificada por el Protocolo de 1967).

No obstante, para el caso de aquellos que tratan de cruzar las aguas mediterráneas con Europa como objetivo las definiciones parecen no ser satisfactorias y el manejo de uno u otro término es esgrimido por diferentes políticos en función de diferentes factores. Hay que tener en cuenta que una grandísima parte de la población que cruza este mar, sobre todo por la zona central y occidental, es de origen subsahariano. Hasta hace muy poco tiempo pocas veces se dudaba en calificarlos de inmigrantes económicos (e ilegales o irregulares, en el mejor de los casos), pues se consideraba que huían de la pobreza. Pero no se trata de una pobreza individual, se trata de una extrema pobreza generalizada cuyos orígenes pueden hacer que se cambie el grupo en el que se les debería incluir.

Playa de Melilla
Grupo de inmigrantes en la playa de Melilla (http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-03-31/trece-anos-de-inmigracion-mas-de-23-000-muertos-por-intentar-alcanzar-europa_108953/)

Tan solo con los datos oficiales se considera que han muerto en estos trayectos cerca de 23.000 personas desde el comienzo del siglo XXI, de modo que no se trata, ni mucho menos de un asunto puntual, si bien es cierto que los últimos meses se ha agravado por cuestiones de las que se hablará más adelante. Se trata solo de una parte del total de población movilizada, pues se contabilizan hasta 1.200.000 migrantes que llegaron a sus lugares de destino, personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares e incluso sus familias, porque su situación es insostenible. En la mayoría de los casos su origen está en países que algunos periodistas y politólogos han determinado como “Estados fallidos”, término discutible, aunque no se trate del tema que ahora nos ocupa. Éstos reciben esta denominación por tener una situación de inestabilidad permanente, por la incapacidad de las autoridades estatales de abastecer de recursos básicos a su población, interactuar a nivel internacional con otros organismos e incapacidad de gestión y control de las situaciones de violencia.

Estados fallidos 2013
Estados Fallidos acorde al “Índice de Estados Fallidos 2013” de Foreign Policy, En rojo “Estados en Alerta”, naranja “Estados en peligro”, amarillo “Estados estables” y verde “Estados sustentables” (https://es.wikipedia.org/wiki/Estado_fallido).

En lugares con este tipo de situaciones los recursos tienden a concentrarse en sectores muy concretos de la población, en muchas ocasiones amparados por el poder de las armas de los “Señores de la guerra”, los cuales, por diversos motivos, han llegado a campar a sus anchas en muchos de estos países. Esto lleva a miles de personas a abandonar sus lugares de nacimiento, no solo en búsqueda de prosperar económicamente, sino de huir de una situación de indefensión crónica ante la violencia sistémica que se ejerce sobre ellos, tanto a nivel físico, como social. La desesperación es tal que lleva a familias enteras a dedicar sus ahorros al pago de diversas mafias que se encarguen del traslado de sus miembros más pudientes, con la esperanza de que una vez llegados a Europa puedan no solo sobrevivir, sino ayudar en la salida de sus familiares. Las situaciones del viaje son de sobra conocidas, tras cruzar medio continente por tierra, se llega a las costas del mar Mediterráneo, el puente a un mundo mejor, donde precarias embarcaciones les esperan. Por ello, pese a la reticencia de algunos colectivos, muchas veces se reclama que se les considere refugiados, pues son presa de una situación insostenible. Hambre, pobreza, violencia, enfermedades, como la crisis del ébola, movilizan a miles de personas que buscan, al menos, seguridad, en un Occidente que apenas mira de reojo estos problemas.

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Guardacostas italianos abordan una embarcación de migrantes en Italia ((File photo). © Francesco Malavolta/IOM 2014 http://www.iom.int/news/mediterranean-migrant-arrivals-deaths-sea-soar)

En los últimos dos años, la situación se ha agravado aún más, en 2014 se estimaron un mínimo de 2.432 muertes, pero este año, 2015, durante los primeros ocho meses, ya se ha superado esa cifra, pues supera ya los 2.600 fallecidos, aumentando en los últimos días, sobre todo en el Mediterráneo Oriental. No se trata de algo casual, pues a estos desplazamientos se han sumado lo que, ahora sí, oficialmente se reconoce como refugiados. Un ejemplo, aunque no el único, es la actual situación en Siria, tras tres años desde el inicio del conflicto armado, ha generado aproximadamente 3.ooo.ooo de refugiados, así como cerca de 6.000.000 desplazados dentro del país, pero con la entrada de otro personaje en escena la situación se complica aún más. ISIS (Islamic State of Iraq and Syria) avanza desde el este sobre territorio sirio, con ciertos momentos de notable oposición, sobre todo en territorio kurdo, y eventuales bombardeos estadounidenses, en asistencia a Turquía.

Esto hace que la presión demográfica en las zonas de refugio sea cada vez mayor, lo que ha obligado a familias completas de prácticamente todo Oriente Medio a buscar lo que parece ser la única opción segura: Europa. Así, afrontan un viaje por tierra y por mar, muchos con destino final en Alemania, aunque los centros de refugiados de Hungría sean los que están recibiendo y reteniendo a un mayor número de ellos. En estos movimientos poblacionales de nuevo intervienen las mafias regionales, cuyos medios llevan a episodios trágicos como el de los llamados “camiones de la muerte”. Pero por mar, la situación no es mejor, así como en el Mediterráneo Central y Occidental, son cada vez más embarcaciones repletas de refugiados que surcan las aguas orientales, el mar Egeo y el mar Negro, aumentando también el número de muertes. Un trágico suceso sacudió los medios de comunicación el día 2 de septiembre de 2015, ante las playas de Kos, isla griega famosa por ser un maravilloso destino vacacional de lujo, naufragaron dos barcos de migrantes. Ya de por sí la noticia resulta dura, pero resulta que entre los más de 20 fallecidos se encontraban cinco niños, uno de los cuales, de apenas cinco años, fue fotografiado sobre la arena de estas “paradisiacas” playas, testigos de esta tragedia que sin duda golpea las puertas de Europa con cada vez más fuerza. Con una Unión Europea reticente de asumir la responsabilidad que esto supone, más preocupada del reparto de cuotas que de las vidas humanas que se están perdiendo por el camino a una “tierra prometida” en la que les espera el hacinamiento de los centros de refugiados y las quejas de ciertos sectores de población.

Cadaver de un niño en la isla de Kos
Dos agentes de la gendarmería turca, junto al cadáver de un niño que formaba parte del grupo de refugiados sirios que naufragaron intentando llegar a la isla de Kos. (REUTERS/Nilufer Demir http://www.publico.es/internacional/docena-refugiados-sirios-ahoga-intentando.html).

Esta fotografía ha conseguido que prácticamente toda la población se pare al menos por un momento a pensar en el gran problema que se presenta desde Oriente, pero mientras en África la situación aún se agrava más, pues el propio ISIS extiende su zona de actuación a este continente, con grupos afines y filiales. Pero no está solo, pues otro gran grupo armado ha crecido notablemente en la zona ecuatorial, Boko Haram, desplegando cada vez más fuerza y capacidad de opresión de sus opositores o simplemente, sus “no seguidores”. Estos dos grandes colectivos han mostrado su afinidad e incluso confirmado su posible colaboración con un objetivo común. Se trata de dos grupos de fundamentalismo islámico, pero con nuevas prácticas, por lo que algunos analistas prefieren considerarlo autoritarismo (incluso fascismo) islámico, por el uso que se hace de los medios de comunicación, estructuras internas y sobre todo el terror al que someten a sus enemigos. Así, si la situación africana ya era de por sí complicada, ahora se encuentra sumida en un conflicto que va mucho más allá de los poderes nacionales o regionales, se encuentran entre dos frentes bélicos con claras implicaciones internacionales. Sin duda el panorama resulta cada vez más desalentador, más violento, más peligroso y en definitiva, hace de la huida una necesidad. Por ello, los migrantes africanos parece que se convertirían en “refugiados de pleno derecho” según las lógicas internacionales, aunque a algunos sectores, pese a todo aún les quedan dudas.

Mientras tanto, casi toda Europa ha optado por blindarse. El gasto en vallas y concertinas es cada vez mayor, cerca de 75.ooo.ooo €, para controlar las vías terrestres. Las marítimas son más complicadas, la propia guarda costera de los países mediterráneos piden ayuda a las instituciones para al menos salvar el mayor número de embarcaciones en riesgo de naufragio posible, aunque con la consecuente reclusión e intento de repatriación de los migrantes. Esto nos lleva a contemplar en ingente gasto en repatriaciones, 11.300.000.000 € (once mil trescientos millones), según The Migrant’s Files, dedicados a devolver a estas personas a su situación anterior, por el hecho de no elegir los “cauces legales” de traslado. Desastres como el de la isla de Lampedusa llevaron a los altos mandatarios de la Unión Europea a replantearse su posición, pues quedaba cada vez más claro que los países del sur no eran capaces de afrontar la situación. Sin embargo, la presión demográfica es cada vez mayor y la gran preocupación de los estados miembros parece centrarse en la cuota que tiene que aceptar cada uno, como si de una deuda se tratase, sin preocuparse demasiado por lo que parece por la vidas humanas que se están perdiendo. No obstante, ya comienzan a verse algunas iniciativas, sobre todo a nivel municipal, que parecen querer ayudar a superar esta crisis puntual, aunque no el problema profundo y sistémico subyacente. Sin embargo, el Mediterráneo continúa tiñéndose de rojo día tras día.

Por Carlos Moral García


Fuentes:

3 thoughts on “Cuando el mar se convierte en una tumba: la actual crisis migratoria en el Mediterráneo.

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  2. Peter:You must fly United. Lots of airlines have WiFi on planes these days. Jet Blue for example. United seems to be the only mega-carrier that hasn’t figured this out. However, even United is now playing in-plane advertisements that describe a $500M (I believe that was the number) in-plane renovation effort for the existing fleet that will include WiFi.I like Amtrak too. Getting into downtown Manhattan is a big advantage. However, the ability to use WiFi may not be the deciding factor in train vs plane much longer.

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