Jornadas de Investigación – Etnografías de Groenlandia

Este verano de 2017 casualmente varios investigadores han tenido la suerte de realizar trabajo de campo en Groenlandia-Kalaalit Nunaat. Por eso, desde Historia y Cultura del mar (HyCmar), hemos decidido organizar estas Jornadas de Investigación para poner en común su trabajo de manera pública, en la que todos los asistentes puedan participar, aprender y compartir sus experiencias.

La Historia de los Balleneros Vascos

“En esta entrada recordamos la publicación original de Historia con imágenes, publicada el 26 de mayo de 2017, por Luis Vallejo Casillas, sobre los balleneros vascos y su historia” Sabemos que antiguamente la ballena atlántica abundaba por el Golfo de Vizcaya y, como es natural, eran aprovechadas por los hombres de mar por los múltiples recursos que aportaban, primeramente alimento, claro. Sabemos que en 1095 se otorga a Bayona la autorización para vender carne de ballena. Alfonso VIII el 13 de diciembre de 1200 expide un documento por el cual Motrico hace donación de una ballena al año a la Orden de Santiago. En la carta de Confirmación de Zarauf, 28 de septiembre de 1237, Fernando III el Santo, reservaba para sí una porción de carne de ballena de las que se cogiesen en la ciudad, hablamos, pues, de un tributo anual. La carta de confirmación del fuero de Guetaria, de mediados del s XIII, decía que la primera ballena que se cogiese sería para el rey. El litoral vasco estaba salpicado de atalayas desde las que se vigilaba a la búsqueda de ballenas. Cuando el atalayero veía resoplar algún ejemplar encendía una fogata. En el pueblo se avisaba rápidamente del hecho y todos se movilizaban frenéticamente para lanzarse al mar a por la presa. Los hombres embarcaban en Pinazas, grandes embarcaciones con las que se podían hacer viajes por mar, y embarcaciones más pequeñas, como chalupas, con las que acosaban a los animales.

Exposición: Guardiamarinas.1717-2017.

Guardiamarinas, 1717-2017 es una exposición que lleva presente en el Museo Naval de Madrid desde el 6 de abril de este año y que va a ser visitable hasta el 29 de octubre. No es una exposición a la que se haya dado mucho bombo, creo yo. No está, por ejemplo, en el folleto que el ayuntamiento reparte mensualmente con información de exposiciones temporales (esmadridmaggazine). Aun así, es una exposición que merece la pena visitar. Al menos para los amantes del mar. La exposición empieza con un preludio de la historia de los Guardiamarinas. En ese preludio se dan unas ligeras pinceladas de lo que supusieron la Casa de Contratación y el Real Colegio Seminario de San Telmo (ambas en Sevilla). Tras destacar la importancia de la ciencia naval en la Monarquía Hispánica en el siglo XVI, muy en relación con la importancia de la Casa de Contratación, se hace hincapié en el retraso que en la misma sufrió la ciencia naval en el siglo XVII. Podría decirse que se da una de cal y otra de arena en esa introducción, aunque a mi parecer no se explica cómo coexisten ambas cosas. Por otro lado, el último panel de la introducción histórica me dejó con la mosca detrás de la oreja por una frase: “nuestros desastres navales”. Nuestros… ¿de quién? El visitante, al leer los carteles, no debe ver ningún partidismo. “los desastres navales de la Monarquía Hispánica” podría haber sido una buena solución. El caso es que por esta frase tan pequeña me quedé toda la exposición pensando en cómo afrontaría la misma un ciudadano sudamericano que no se sienta identificado con España (sin duda ese nuestros evoca, dado su tiempo presente, a España) pero cuya tierra pertenecía en aquella época a quienes sufrían esas derrotas. Incluso, cuando vi […]