Pedro I el Grande…y Rusia conquistó los mares

Rusia, el país más grande del mundo. 37 653 km de costa. Pero se puede decir que su armada nació en un pequeño lago de 9 kilómetros de largo por 6 de ancho. Un pequeño lago donde se pesca riápushka -arenque de agua dulce- y se adora a la Piedra Azul. 28 kilómetros de costa vitales para que Pedro I el Grande se lanzase a construir una armada para la gran Rusia. Se trata del lago Pleschéyevo, a 150 kilómetros al noreste de Moscú, ¿quieres saber por qué fue tan importante? Acompáñame.

Pedro I guiando a Rusia a bordo de un navío. Allí tienen muy claro porqué es “El Grande”.

En el actual Parque Nacional Pleschéyevo, un pequeño zar Pedro I, de tan sólo diez años, mandó construir un pequeño astillero en 1682.  Se construyeron réplicas de naves de guerra europeas para que el niño zar se divirtiera y aprendiese navegación, constituyendo lo que se ha denominado poteshny, la “flotilla de diversión”. Además de para la educación naval de Pedro el Grande, estas réplicas servirían de prototipo a la naciente Armada Imperial. Actualmente se conserva en en el museo Bótik, en la ciudad de Pereslavl-Zaleski -a orillas del Pleschéyevo-  uno de los barcos, el Pedro.

Una de las embarcaciones del museo Botik.
Una de las embarcaciones del museo Bótik.

Ya con 21 años, Pedro ordenó la creación en Arkhangelsk, en el Mar Blanco, de un astillero, que sería punto de partida de las primeras navegaciones en mar abierto del zar. Tras la construcción de algunas embarcaciones, el instinto naval de Pedro I le llevó a reconsiderar la ubicación de los astilleros de Rusia, puesto que un puerto tan norteño tenía severas limitaciones climáticas. La solución obvia era algo que Rusia lleva manteniendo en su política geoestratégica desde entonces: puertos en el Mar Báltico y en el Mar Negro.

El puerto de Arcángel, Bonaventura Peeters (1644). Fuente: Royal Museums Greenwich. Ojo a dos detalles. En puerto, una embarcación con bandera danesa, fruto del intercambio de conocimiento con esta nación. Y mirad el mar. El mar de invierno en Arcángel no es precisamente "navegable".
“El puerto de Arcángel”, Bonaventura Peeters (1644). Fuente: Royal Museums Greenwich.
Ojo a dos detalles. Varada, una embarcación con bandera danesa, fruto del intercambio de conocimiento con esta nación. Y mirad el mar. El mar de invierno en Arcángel no es precisamente “navegable”.

En 1695, Pedro I llevó a cabo la primera campaña contra el Imperio Otomano, durante la cual advirtió que la plaza fuerte de Azov era clave para que Rusia tuviera acceso al mar homónimo y, por ende, al Mar Negro. El intento de captura fue desastroso, puesto que no sólo estaba bien fortificada sino que contaba con una flota turca que hacía imposible cualquier asedio. Tras la derrota, la élite militar rusa advirtió de que no se tomaría Azov sin la creación de una armada rusa. Por ello, se procedió a la construcción de la misma en 1696, en los astilleros -sí, Rusia tenía astilleros en medio de la estepa- fluviales de Preobrazhenovka y Voronezh. A finales del mismo año se habían construido un par de naves de guerra, 24 galeras, cuatro barcas diseñadas como brulotes y otros 1400 pequeños botes; todo ello en orden de marcha.

Una galera con pabellón de la Armada Rusa. [Si conocéis autor, ubicación y demás información de la pintura, os la agradecería].
Una galera con pabellón de la Armada Rusa. [Si conocéis autor, ubicación y demás información de la pintura, os la agradecería].

Franz Lefort, suizo que había pasado por los ejércitos de Francia y Países Bajos y amigo personal de Pedrio I -¿cómo si no iba a llegar a esa posición?-, fue puesto a cargo de la flota recientemente creada, que se dirigió Don abajo hacia Azov. A la cabeza de la misma iba el Apostol San Pedro, una fragata de 34 cañones -imaginaos como de profundos son los ríos rusos, yo no veo una fragata en el Manzanares- que participó en el bombardeo de la fortaleza a pesar de no poder llegar a entrar al mar de Azov por su calado. Además de la flota rusa propiamente dicha, participó en su ayuda un contingente naval cosaco que interrumpió la línea de suministros otomana al capturar 12 naves turcas.

Capture of Azov, Robert Kerr Porter. Fuente: Wikimedia.
“Capture of Azov”, Robert Kerr Porter. Fuente: Wikimedia.

La fortaleza no fue completamente tomada hasta después de varios meses de combates, pero una vez fue firme el dominio ruso, Pedro I propuso a la Duma la creación de una Armada Rusa permanente. Es por ello que se considera 1696 como el año de nacimiento de la Armada Rusa.

Pedro I mira al futuro con una metáfora de la Armada Rusa tras él. Desde el 30 de octubre de 1696 esta fue reconocida legalmente por la Duma. Fuente: battlebrotherhood.com
Pedro I mira al futuro con una metáfora de la Armada Rusa tras él. Desde el 30 de octubre de 1696 esta fue reconocida legalmente por la Duma. Fuente: battlebrotherhood.com

La construcción de los primeros navíos fue supervisada por el zar en persona, fruto de su gusto por lo naval, pero dirigida por Alexander Protasyev, Jefe del Almirantazgo. Los trabajos manuales los llevaron a cabo miles de siervos -Rusia mantuvo su sistema feudal hasta 1917- supervisados por oficiales y carpinteros con más experiencia en estas lides, es decir, de Europa.

En 1697, el zar envió a 60 nobles a Europa para estudiar los avances tecnológicos de que Rusía carecía, entre los que se encontraba la navegación y la construcción naval. Finalmente, el propio Pedro I les acompañaría. Hasta tal punto llegó su afán de conocimiento que llegó a trabajar como carpintero naval – bajo una identidad falsa, obviamente – en los Países Bajos. A la vuelta de la embajada, Rusia contaba con avezados expertos en distintas materias, con libros y cartas náuticas, con modelos de naves y con multitud de herramientas. Un año después del nacimiento de la Armada Rusa, llegaba el conocimiento y la infraestructura necesaria para comenzar a construir una flota del nivel de las europeas. Fruto de todo ello, se abrieron dos escuelas navales, la Escuela Náutica, abierta bajo dirección de Melankovich en 1698, y la Escuela Náutica de Matemáticas y Ciencias, inaugurada en Moscú en 1701.

Monumento a Pedro I en los Países Bajos. Está representado trabajando de incógnito en los astilleros neerlandeses, durante la Gran Embajada, momento en el que entró en contacto directo con la tradición naval de Europa Occidental.
Monumento a Pedro I en los Países Bajos. Está representado trabajando de incógnito en los astilleros neerlandeses durante la Gran Embajada, momento en el que entró en contacto directo con la tradición naval de Europa Occidental.

Así, a principios de siglo, Rusia contaba con una armada de 134 naves, aunque parece ser que de una calidad bastante cuestionable puesto que los constructores habían sido subcontratados por el Estado y estos quisieron aumentar sus beneficios a costa de materiales deficientes y personal poco cualificado. Como Pedro el Grande no era persona que se andara por las ramas, la solución que aplicó fue la de traspasar el mando de la construcción a la persona de Fyodor Apraksin. Tras este cambio estructural fue construido el buque insignia de la nueva Armada, el Predestinación, un 58 cañones con diseño y construcción supervisada personalmente por el zar. ¿Queréis saber qué fue de él? Seguiremos estudiando los principios de la Armada Rusa en siguientes entradas.

Por Alberto Hoces-García.


Bibliografía:

ANDERSON, M.S. Pedro El Grande. Barcelona: Juventud, 1985.

DICKIE, I., et al. Técnicas bélicas de la guerra naval. 1190 a.C. ~ Presente. Equipamiento, técnicas de combate, comandantes y barcos. Alcobendas, Madrid: LIBSA, 2012.

GORSHKOV, S. Las fuerzas navales. Su historia y su presente. Moscú: Progreso, 1976. Traducido al español por Editorial Progreso en 1990.

MUÑOZ ALONSO, A. La Rusia de los zares. Madrid: Espasa Calpe, 2007.

PAINE, L. The sea civilization. A maritime history of the world. Primera edición. Nueva York: Alfred A. Knopf, 2013.

The history of Rusian Navy [en línea]. [Consultado el 17 de enero de 2015]. Disponible en Internet:  http://www.neva.ru/EXPO96/book/book-cont.html.

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